Se confirma que el yacimiento chileno de Monte Verde estuvo habitado hace al menos 14.000 años. Sus ocupantes aprovechaban las virtudes medicinales de las algas marinas.
Existen diversas teorías sobre cómo se desarrolló el primer poblamiento de América. La más extendida afirma que los primeros americanos entraron a pie por Alaska hace unos 13.500 años equipados con una tecnología llamada "de Clovis" y se extendieron rápidamente por todo el continente. Otros investigadores proponen que el poblamiento fue más complejo, con llegadas tanto por tierra como por mar en diversos momentos de la prehistoria, remontando los primeros pobladores a hace 20.000 o quizá hasta 50.000 años.
El yacimiento arqueológico de Monte Verde, en el sur de Chile, tiene gran importancia en esta controversia porque por la edad de sus restos se trata de uno de los más antiguos de todo el continente: 12.500 años según algunos investigadores y hasta 33.000 según otros. Situado en el extremo sur de América y ocupado por una cultura diferente de la de Clovis, la existencia de humanos en Monte Verde antes de 13.500 echaría por tierra la teoría tradicional del poblamiento por Beringia. Por eso algunos arqueólogos se han negado hasta ahora a creer en las fechas más antiguas calculadas por sus colegas.
Un equipo de arqueólogos chilenos y estadounidenses han encontrado recientemente lo que puede considerarse la prueba definitiva de que Monte Verde estuvo habitado hace al menos 14.000 años. En un artículo publicado en Science detallan el hallazgo de restos de algas con edades comprendidas entre 13.980 y 14.220 años, una de las cuales apareció adherida al borde de un hacha de fabricación indudablemente humana. En palabras de Daniel Sandweiss, un arqueólogo que hasta ahora había sido escéptico sobre la edad de Monte Verde, este descubrimiento "elimina cualquier duda sobre la antigüedad de la presencia humana en este sitio".
Además de confirmar la edad del yacimiento, las algas encontradas muestran signos de haber sido machacadas y mezcladas a fin de explotar sus virtudes medicinales. Para recogerlas, los habitantes de Monte Verde tuvieron que recorrer largos trechos de costa porque no se dan todas en el mismo lugar. En particular hay un alga tropical, del género Sargassum que no se da en absoluto en las frías aguas del sur de Chile. Los autores del artículo, prudentes, dicen que podría deberse a que hace 14.000 años las corrientes del océano Pacífico fueran diferentes. Para mí es un indicio de que estos antiguos chilenos poseían una cultura marinera y que por tanto llegaron allí por mar y no caminando desde Alaska.
26.5.08
2.10.07
Nuevo indicio del poblamiento polinesio de América
Un nuevo indicio, para mí muy sólido, de que los polinesios llegaron a Sudamérica navegando por el Pacífico:
Radiocarbon and DNA evidence for a pre-Columbian introduction of Polynesian chickens to Chile
Traduzco el resumen:
Los prehistoriadores del Pacífico y de América debaten desde hace tiempo dos asuntos: 1) si la gallina (Gallus gallus) fue introducida en América antes de Colón y 2) si habría alguna manera de probar arqueológicamente un contacto de los polinesios con Sudamérica, hallando restos que fuesen incuestionablemente de origen polinesio.
En este estudio presentamos una fecha de carbono 14 y una secuencia de ADN antiguo provenientes de un hueso de gallina hallado en el sitio arqueológico de El Arenal-1, en la Península de Arauco (Chile). Los resultados proporcionan una prueba sólida de la introducción precolombina de gallinas en América y además sugieren que esa introducción fue realizada desde Polinesia.
Al parecer, la fecha del carbono 14 es entre 1304 y 1424 de nuestra era, o sea, al menos 68 años anterior a la supuesta primera llegada de europeos a América. Y el ADN emparenta a la gallina chilena con las que se han hallado en diversos lugares de la Polinesia datadas en esa misma época.
Estos dos datos combinados indican que hubo un poblamiento o al menos llegadas puntuales de navegantes polinesios a Sudamérica antes del siglo XV. Y con ello echan por tierra la teoría que dice que todos los indígenas americanos llegaron al continente a pie a través del estrecho de Bering.
Radiocarbon and DNA evidence for a pre-Columbian introduction of Polynesian chickens to Chile
Traduzco el resumen:
Los prehistoriadores del Pacífico y de América debaten desde hace tiempo dos asuntos: 1) si la gallina (Gallus gallus) fue introducida en América antes de Colón y 2) si habría alguna manera de probar arqueológicamente un contacto de los polinesios con Sudamérica, hallando restos que fuesen incuestionablemente de origen polinesio.
En este estudio presentamos una fecha de carbono 14 y una secuencia de ADN antiguo provenientes de un hueso de gallina hallado en el sitio arqueológico de El Arenal-1, en la Península de Arauco (Chile). Los resultados proporcionan una prueba sólida de la introducción precolombina de gallinas en América y además sugieren que esa introducción fue realizada desde Polinesia.
Al parecer, la fecha del carbono 14 es entre 1304 y 1424 de nuestra era, o sea, al menos 68 años anterior a la supuesta primera llegada de europeos a América. Y el ADN emparenta a la gallina chilena con las que se han hallado en diversos lugares de la Polinesia datadas en esa misma época.
Estos dos datos combinados indican que hubo un poblamiento o al menos llegadas puntuales de navegantes polinesios a Sudamérica antes del siglo XV. Y con ello echan por tierra la teoría que dice que todos los indígenas americanos llegaron al continente a pie a través del estrecho de Bering.
8.8.07
Nuevas ideas sobre el liderazgo
¡Muy interesante el artículo titulado "The New Psychology of Leadership" aparecido en Scientific American esta semana!
Da pistas muy útiles para cualquiera que pretenda convertirse en líder (que no es mi caso, yo prefiero mover los hilos desde la sombra). El artículo se apoya en los resultados de varios ensayos científicos de psicología social y rompe con bastantes principios establecidos.
Un líder efectivo es aquel que consigue que los demás (llamémosles el rebaño) se movilicen para la consecución de unos objetivos comunes fijados por el líder. Tradicionalmente, los teóricos decían que para ser un buen líder lo esencial eran ciertos rasgos de personalidad como el carisma o la inteligencia. Sin embargo, desde hace unos años, está emergiendo una nueva visión que afirma que la clave está en la relación del líder con la identidad social del grupo.
De esta teoría yo saco los siguientes consejos para todo candidato a líder:
1) Haz que el rebaño te perciba como "uno de los nuestros". Debes poseer aquellos rasgos que los miembros del grupo consideran que les definen.
2) Sé justo e igualitario entre los miembros de tu rebaño pero no dejes que la equidad y la justicia te impidan favorecer a tus seguidores cuando estén en conflicto contra otro grupo exterior.
3) Consigue que cada miembro del rebaño llegue a verse a sí mismo ante todo como un miembro del grupo y a anteponer el interés del grupo al suyo propio. Evidentemente, tú también debes seguir este principio o que al menos parezca que lo sigues.
4) Finalmente, manipula los valores compartidos por el grupo de forma que el rebaño llegue a ver tus objetivos como si fueran los suyos propios. Así todos los miembros del grupo trabajarán motivados para alcanzarlos.
Si sigues estos consejos, alcanzarás el poder y podrás utilizarlo de forma productiva.
En ese glorioso momento, espero que te acuerdes de este humilde escritor.
Da pistas muy útiles para cualquiera que pretenda convertirse en líder (que no es mi caso, yo prefiero mover los hilos desde la sombra). El artículo se apoya en los resultados de varios ensayos científicos de psicología social y rompe con bastantes principios establecidos.
De esta teoría yo saco los siguientes consejos para todo candidato a líder:
1) Haz que el rebaño te perciba como "uno de los nuestros". Debes poseer aquellos rasgos que los miembros del grupo consideran que les definen.
2) Sé justo e igualitario entre los miembros de tu rebaño pero no dejes que la equidad y la justicia te impidan favorecer a tus seguidores cuando estén en conflicto contra otro grupo exterior.
3) Consigue que cada miembro del rebaño llegue a verse a sí mismo ante todo como un miembro del grupo y a anteponer el interés del grupo al suyo propio. Evidentemente, tú también debes seguir este principio o que al menos parezca que lo sigues.
4) Finalmente, manipula los valores compartidos por el grupo de forma que el rebaño llegue a ver tus objetivos como si fueran los suyos propios. Así todos los miembros del grupo trabajarán motivados para alcanzarlos.
Si sigues estos consejos, alcanzarás el poder y podrás utilizarlo de forma productiva.
En ese glorioso momento, espero que te acuerdes de este humilde escritor.
11.9.06
Los calabacines de Ana de Bretaña
Ana de Bretaña (1477 - 1514) fue reina de Francia y la última soberana independiente del ducado de Bretaña. También fue la mecenas de un bello libro de oraciones llamado las "Grandes horas de Ana de Bretaña", en el que cada página está decorada con un tipo de vegetal. El libro fue elaborado entre 1503 y 1508 y contiene más de 300 especies de plantas.
Uno equipo de botánicos, encabezado por Harry Paris, ha estudiado recientemente esta obra y se han llevado una gran sorpresa al descubrir, en la página 161, una planta que no puede ser otra que la Cucurbita pepo, llamado vulgarmente calabacín. Paris da una larga y convincente lista de pruebas en un artículo publicado en Annals of Botany (vol. 98, pp. 41-47). Las diferentes partes de la flor, las hojas y los frutos son todos iguales a los de la C. pepo.
¿Por qué la sorpresa? Pues porque el calabacín se considera una "planta del Nuevo Mundo". O sea, que proviene de América y por tanto teóricamente no pudo llegar a Europa antes de 1493, cuando Colón volvió de su primer viaje. Y sin embargo ahí está, representado en todo detalle en un libro de 1503. Lo cual significa que el calabacín no sólo fue traído de América antes de 1503 sino que tuvo tiempo de aclimatarse a Europa y llegar a manos de Jean Bourdichon, el autor de las "Grandes Horas".
Harry Paris dice en el número de agosto de La Recherche que la planta quizá fue recogida "por un marinero de la Santa María" en América. Es una teoría, quizá Colón llevaba efectivamente marineros aficionados a la botánica. Otra teoría es que el calabacín no sea en realidad oriundo de América sino de otra parte, quizás de Àfrica.
Y otra teoría es que sí que provenga de América pero que lo trajese a Europa "alguien" antes de 1493.
Uno equipo de botánicos, encabezado por Harry Paris, ha estudiado recientemente esta obra y se han llevado una gran sorpresa al descubrir, en la página 161, una planta que no puede ser otra que la Cucurbita pepo, llamado vulgarmente calabacín. Paris da una larga y convincente lista de pruebas en un artículo publicado en Annals of Botany (vol. 98, pp. 41-47). Las diferentes partes de la flor, las hojas y los frutos son todos iguales a los de la C. pepo.
¿Por qué la sorpresa? Pues porque el calabacín se considera una "planta del Nuevo Mundo". O sea, que proviene de América y por tanto teóricamente no pudo llegar a Europa antes de 1493, cuando Colón volvió de su primer viaje. Y sin embargo ahí está, representado en todo detalle en un libro de 1503. Lo cual significa que el calabacín no sólo fue traído de América antes de 1503 sino que tuvo tiempo de aclimatarse a Europa y llegar a manos de Jean Bourdichon, el autor de las "Grandes Horas".
Harry Paris dice en el número de agosto de La Recherche que la planta quizá fue recogida "por un marinero de la Santa María" en América. Es una teoría, quizá Colón llevaba efectivamente marineros aficionados a la botánica. Otra teoría es que el calabacín no sea en realidad oriundo de América sino de otra parte, quizás de Àfrica.
Y otra teoría es que sí que provenga de América pero que lo trajese a Europa "alguien" antes de 1493.
19.7.06
Las emociones, fundamento de la moral
Kant y los filósofos clásicos afirmaban que la moral humana proviene de la razón y que como ella sería una de las cualidades que nos hacen superiores a los animales. Pero las investigaciones recientes proponen una visión totalmente contraria: la base de la moral reside sobre todo en las emociones.
Hay dos líneas de trabajo que están convergiendo sobre esta conclusión. Una síntesis de los resultados se recoge en el artículo Les traces cerebrales de la morale, aparecido en el ejemplar de junio de la revista francesa La Recherche.
Algunos neurólogos están estudiando funcionamiento del cerebro de sujetos a los que se les plantean cuestiones morales. Lo que están encontrando es que las áreas del cerebro implicadas en la gestión de estas cuestiones son las mismas que rigen por un lado las emociones y por otro lado la empatía, es decir, la capacidad de adoptar el punto de vista de otra persona.
Por otro lado, un grupo de psicólogos han planteado dilemas morales a grupos de personas y han observado que en sus respuestas las emociones pesan tanto o más que el razonamiento lógico y objetivo.
Por ejemplo proponen el problema siguiente: un tren se dirige a toda velocidad a una vía en la que hay cuatro personas. La única forma de evitar que el tren mate a esas cuatro personas es que lo desvíes mediante una palanca hacia otra vía, en la que sólo hay una persona. Activar la palanca implica sacrificar una vida por salvar otras cuatro. La mayoría de la gente responde a este dilema diciendo que activaría la palanca. Pero supongamos ahora que el tren, en su camino hacia la vía con las cuatro personas, pasa por debajo de un puente, donde tú te encuentras junto a otra persona. Si empujas a la persona por la barandilla caerá sobre la vía y morirá aplastado pero el tren se detendrá entonces y habremos salvado a las otras cuatro personas. En este caso el porcentaje de gente que dice sí a tirar la persona del puente es mucho más bajo que en la pregunta anterior y además tardan mucho más tiempo en tomar la decisión. Y sin embargo, objetivamente, ambos casos son iguales: matar a una persona por salvar a cuatro. Es meramente la emoción de ser el actor directo de la muerte lo que modifica las respuestas.
Las implicaciones de estos resultados son profundas. A principios de año, el magazine on-line Edge.org publicó las respuestas de investigadores punteros a la pregunta “¿Cuál es tu idea peligrosa?”. Uno de ellos, el psicólogo David Pizarro hizo la aportación siguiente:
Hay dos líneas de trabajo que están convergiendo sobre esta conclusión. Una síntesis de los resultados se recoge en el artículo Les traces cerebrales de la morale, aparecido en el ejemplar de junio de la revista francesa La Recherche.
Algunos neurólogos están estudiando funcionamiento del cerebro de sujetos a los que se les plantean cuestiones morales. Lo que están encontrando es que las áreas del cerebro implicadas en la gestión de estas cuestiones son las mismas que rigen por un lado las emociones y por otro lado la empatía, es decir, la capacidad de adoptar el punto de vista de otra persona.
Por otro lado, un grupo de psicólogos han planteado dilemas morales a grupos de personas y han observado que en sus respuestas las emociones pesan tanto o más que el razonamiento lógico y objetivo.
Por ejemplo proponen el problema siguiente: un tren se dirige a toda velocidad a una vía en la que hay cuatro personas. La única forma de evitar que el tren mate a esas cuatro personas es que lo desvíes mediante una palanca hacia otra vía, en la que sólo hay una persona. Activar la palanca implica sacrificar una vida por salvar otras cuatro. La mayoría de la gente responde a este dilema diciendo que activaría la palanca. Pero supongamos ahora que el tren, en su camino hacia la vía con las cuatro personas, pasa por debajo de un puente, donde tú te encuentras junto a otra persona. Si empujas a la persona por la barandilla caerá sobre la vía y morirá aplastado pero el tren se detendrá entonces y habremos salvado a las otras cuatro personas. En este caso el porcentaje de gente que dice sí a tirar la persona del puente es mucho más bajo que en la pregunta anterior y además tardan mucho más tiempo en tomar la decisión. Y sin embargo, objetivamente, ambos casos son iguales: matar a una persona por salvar a cuatro. Es meramente la emoción de ser el actor directo de la muerte lo que modifica las respuestas.
Las implicaciones de estos resultados son profundas. A principios de año, el magazine on-line Edge.org publicó las respuestas de investigadores punteros a la pregunta “¿Cuál es tu idea peligrosa?”. Uno de ellos, el psicólogo David Pizarro hizo la aportación siguiente:
"Cada vez es más evidente que nuestro sentido moral abarca un conjunto bastante inconexo de intuiciones, reglas basadas en la experiencia y respuestas emocionales que surgieron [a lo largo de la evolución] para funciones que no tienen nada que ver con la ética. (...) La mayoría de la gente cree que los actos humanos son objetivamente buenos o malos, como problemas matemáticos. La idea peligrosa es que nuestras intuiciones pueden ser malas guías hacia la verdad moral y pueden fácilmente llevarnos a error en nuestras decisiones morales cotidianas."
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